AYA PUNCHA

Por Fabian Muenala bolivianos-despidieron-a-las-almas-2011112034022-e76b1f1c55cb1b6062881d6dc8306f4a

El 2 de Noviembre casi todos los pueblos en el mundo recuerdan a sus difuntos con distintos nombres e influencias sincréticas, paganas, cristianas, etc.

En la cultura Kichwa o Quechua, para hablar del “Aya Puncha”, (día de los espíritus o día de los muertos) y de “Aya Pampa” (Morada de los espíritus o cementerio) tenemos que remitirnos a la cosmovisión andina de su mundo, a su propia interpretación de como su espacio- tiempo estaba dividida en 3 mundos articulados y enlazados en un tiempo cíclico;  así:

«Hawa o Hanan pacha» (morada, mundo-espacio sagrado de nuestros dioses)

«Kay pacha» (conocido también como Pacha Mama=Madre tierra, es el espacio donde convivimos todos los seres físicos, materiales y espirituales)

«Uku pacha» (morada de nuestros ancestros, espacio y tiempo de una nueva vida)

 

Para entender esta relación de respeto y persistencia viva de nuestros ancestros intentaremos conocer el concepto de UkuPacha

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UKU PACHA

En la mitología inca, a Uku Pacha se le definía como el mundo de abajo, que era el mundo de los muertos, de los no natos y de todo aquello que se encontraba bajo la superficie terrestre o acuática. Se consideraba a los pukyus (fuentes), cuevas y toda abertura de la corteza terrestre como vía de comunicación entre el Uku Pacha y el Kay Pacha.

Pero que significa AYA = es espíritu, aliento, vida, inclusive después de la muerte.

En el pensamiento andino todos los seres vivos y muertos tenemos «aya», los cerros, las piedras, las lagunas y demás seres sagrados tienen «aya».,

Para nosotros, es un dolor profundo e irreparable cuando alguien fallece, sin embargo la muerte no significa el fin de la existencia sino el paso a otra etapa de la vida donde el difunto siempre será parte del presente; entonces esta relación de culto a los muertos es un homenaje a lo que ellos hicieron en vida y el legado que nos dejaron

Este concepto de vida y su transición no fue entendida por los colonizadores europeos y tampoco es comprendida aún por la sociedad actual; con la llegada de los españoles y del cristianismo, nuestras tradiciones fueron maliciosamente mal interpretadas como la palabra “aya“ nos hicieron creer que significa diablo, demonio, algo maligno; así nos hemos ido adaptando al calendario y religión católica, es decir adquiriendo hasta un nuevo significado sincrético como el de pedir, orar, rezar y cantar por las almas de los muertos, entre rezos y plegarias, misas y vigilias, música y comida favoritas del difunto, con cementerios repletos de gente que llevan y comparten viandas con los platos preferidos del difunto y ahora confundidos entre arreglos florales y fiestas de Halloween.

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El día de los muertos a travez de la historia

 

En el año 835 la Iglesia Católica cambió la fecha de conmemoración de todos los santos del 13 de Mayo al primero de Noviembre.

 

En el año 998, San Odilón, del monasterio de Cluny, sur de Francia, instauró para el día 2 de noviembre la festividad de Todos los Fieles Difuntos, en la orden benedictina. En el siglo XIV, Roma lo aceptó y extendió a toda la cristiandad.

 

Para los Celtas, cuando aún no eran cristianizados tenían la fiesta de “Samain” = Dios de la muerte, era el tiempo de re-encuentro de los vivos con los difuntos; los Celtas creían que cada 31 de Octubre los muertos regresaban a sus casas por comida.

 

En Inglaterra el Samain, se convirtió en el Hallowtide que comprendía la vigilia de todos los santos hasta el día de los difuntos, posteriormente transformándose en el famoso Halloween.

 

En Abya Yala el culto a la muerte eran ceremonias milenarias, que por la misma razón fue una de las mas grandes dificultades que tuvieron que enfrentar las misiones cristianas, de ahí que los curas adoptaron varios ritos, símbolos y  melodías indígenas para evangelizarnos y someternos a sus intereses.

 

Los incas creían en la otra vida, por ello rindieron culto a los muertos a los que embalsamaban a fin de conservarlos y se les enterraba con todos sus utensilios para que les sirvieran en la otra vida. Invocaban a Inti Yaya (Dios sol) para que las tinieblas no cubrieran el lugar santo y la luz ilumine el sendero a la eternidad. También momificaban los cadáveres como la  del inca para ser guardado en el templo de Korikancha, y en el mes de noviembre era sacado en procesión para su veneración.

 

Para los cañaris que creían ya en la inmortalidad, la muerte se consideraba el tránsito a una mejor vida, por eso enterraban a sus muertos con adornos, joyas y armas. Cuando el muerto era un cacique o señor principal, enterraban vivos junto a él a todos los seres más queridos en la vida, como también a sus mujeres queridas y les rodeaban de cuantas cosas podían necesitar. En la actualidad se mantiene la “ceremonia ritual del pichkay”, que se realiza al siguiente día del sepelio en los ríos, que consiste en lavar todas las prendas, utensilios y más pertenencias del difunto y de sus seres queridos, luego se procede al baño ritual de todos los familiares y allegados en las cascadas ceremoniales; en caso de no hacerlas, el espíritu del difunto no los dejará en tranquilidad ya que seguirá deambulando en este mundo.

 

En los Otavalos tenemos un personaje muy interesante “ángel Kallpay” ( el ángel que corre) es el encargado de rezar por los almas de las personas que han fallecido. En el día de Difuntos, este personaje que viste de blanco recorre, de casa en casa y de comunidad en comunidad;
durante la visita el Ángel Kallpay dirige los rezos del padre nuestro y las ave marías.. Como muestra de agradecimiento, los deudos entregan alimentos y frutas, como pan plátanos, naranjas, mandarinas, papas cocinadas, etc.

 

Para los pueblos Puruhaés, cuando fallece el esposo, la viuda expresaba su perdida pintándose completamente de negro.

 

Después de 523 años, de imposición religiosa y evangelización y a pesar de las distintas expresiones sincréticas creadas al interior de nuestras comunidades todavía podemos observar la diferencia de la religiosidad cristiana frente a la espiritualidad andina; en la fé católica un cuerpo muerto ya no tiene alma,va al cielo o al infierno, según sea juzgado por su Dios; mientras que en la fé de los andinos los muertos tienen alma y reciben el mismo respeto como los vivos y nos esperan para seguir viviendo juntos en ese nuevo mundo llamado Uku Pacha.

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